Por estos días he decidido no hacer nada cuando no sepa qué hacer... es decir, no no hacer nada, sino que llamarme al silencio y la meditación.
Para mi sorpresa creo que ha dado más resultado del esperado.
De todas formas -y ante el maltrato- hay un límite tan difuso antes de llegar al permisivismo que todavía sigo pensando en si es la mejor decisión llamarme al silencio...
Tal vez esa persona necesite límites y no sólo el eco de sus agresiones....
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